Lindas niñas:
Ya es primavera y las flores nacen (como nosotras a la vida de nuestra femineidad). Quería compartir con ustedes algunos sentimientos y emociones que viví el sábado pasado al tener la dicha y el orgullo de asistir (aunque solamente fuera por unas horas) al IV Encuentro.
En primer lugar me da super, un millón, de gusto constatar, como lo han señalado otras niñas, que a pesar de malentendidos y conflictos pasajeros, los deseos de seguir adelante son más fuertes en nosotras y que reconociendo y respetando la propia diversidad que existe en nuestra comunidad, ésta se encuentra un poco más fuerte y con desesos de seguir adelante, hacia ¿dónde?, ¿hasta dónde?, ¿qué sigue?, ¿qué nos espera en el futuro?
Para algunas estas preguntas son importantes, incluso una motivación fundamental, otras quizás los vislumbren con mayor claridad, para otras (entre las que me incluyo) los senderos se perciben como diversos, llenos de dudas pero, también, abiertos a la creatividad, a nuestros esfuerzos, a nuestras decisiones. Gracias Hanna y Tania por su impulso, por su conducción, por su ánimo y su sensatez. Hanna no te lo había dicho antes (porque soy muy penosita) pero te admiro por tu extraordinaria capacidad de persistir en medio de las dificultades, con la claridad de privilegiar lo fundamental por encima de lo secundario, con la visión de abrir al grupo a diferentes posibilidades y relaciones, con una conducción que nos lleva a nuevas posibilidades. Tannie, tííta querida, tú sabes que fuíste mi primera hada madrina y que he crecido contigo y he visto con gran alegría como has desarrollado tus capacidades y te has reafirmado como un ser humano extraordinario, inquieta siempre para ponernos en contacto con otros grupos y espacios con los que podamos sumar en beneficio de muchas más. Te admiro y me enternece en el alma la relación tan hermosa que sostienes con tu chiquito.