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Espinoso problema el de la culpa. Sin embargo me siento en la necesidad de referirme a ella ajustando mis conceptos y los de los autores originales de estos temas; relacionando todo con una de las más difíciles formas de expresión personal, la expresión de feminidad por un varón, es decir la feminidad como expresión primaria de una realidad e identidad genérica disociada del sexo biológico, expresión permanente de lo existencial (transexualidad) o basculante entre lo masculino y lo femenino (travestismo), posible apertura a una definitiva transexualidad total, pero siempre producto de la dicotomía existente entre la visión social del sexo y la riqueza emocional y capacidad de expresión residente en el interior de toda persona, sin ninguna distinción.
Para muchas Chicas T (*), uno de los mayores obstáculos
en el camino de la auto-aceptación y expresión de su yo interior
es la emoción de la culpa.
* Chica T = Hombre travestí o transexual en tránsito
Mucho se ha escrito acerca de la culpa, mas que sobre cualquier otra emoción. Las formas de culpa son el núcleo de nuestra visión y cultura judeo-Cristiana, la piedra angular de cualquier sistema judicial y el lado oscuro de cualquier teoría moral incluidos los aspectos doctrinarios de deberes y derechos y obviamente, la base de la mayoría de los cuadros neuróticos.
Los psicólogos le han dado a la culpa considerable atención.
No es mi objetivo entrar en el terreno psicológico de la culpa por que no tengo autoridad para ello, sin embargo en carne propia he sentido esta emoción y voy a relacionarla con el hecho transexual y el travestismo.
Primero distingamos entre la culpa objetiva y la subjetiva. Una persona puede ser encontrada culpable de una falta dentro de un sistema legal o religioso pero no sentirse culpable. En años pasados una persona que se travestía en Lima, podía ser encontrada culpable bajo la ley de vagancia que era un saco roto muy usado por nuestra policía, pero puedo jurar que ella no se sentía culpable. Desearía enfocarme entonces no en la forma objetiva de la culpa sino en el sentimiento de culpa, es decir en la culpa subjetiva.
En su manifestación mas común, la culpa subjetiva es el auto reproche. En la culpa una persona es su propio juez y típicamente mas rudo y menos razonable que cualquier juez verdadero. La culpa se sobrepone a cualquier otro sentimiento y hace sufrir intensamente. Esto hace comprender el nivel de sufrimiento al que una chica Trans puede llegar inclusive si las demás personas ignoran su condición con el agravante de que nadie lo esta juzgando por lo que no se sabe o no es un delito. Sola, la chica Trans se crea una dinámica de auto juzgamiento producto de un fenómeno estrictamente cultural
Esta emoción en forma de un profundo auto reproche llega a generar una minusvalía en términos de auto estima, minusvalía que llega a aislar y hasta a matar a la persona si alguien no llega en su auxilio. ( Gracias Rojana por lo que a mi me toca, gracias a ti estoy viva ).
Otro aspecto grave de la culpa subjetiva es la necesidad de castigo que se deriva de ella y que lleva a la auto humillación como un complemento de la disminución cada vez mayor de la estima, como una forma de expiar una culpa inexistente.
La culpa es parte de nuestra estructura emocional y no hay manera de escapar completamente de estos sentimientos, reconocidos inclusive por filósofos existenciales y la mayoría de los psicólogos, como uno de los frenos mas importantes en la auto realización completa del potencial humano.
Sin embargo hay que reconocer a la culpa, como un aspecto positivo del hombre como animal social, ya que sin culpa la existencia en sociedad es inviable. Se puede afirmar que la culpa es un fenómeno positivo en una persona culta y equilibrada y que la total ausencia de culpa es una muestra de desequilibrio emocional.. No se puede vivir sin culpa y ella en su correcto nivel, permite no traspasar aspectos de vida en común.
Creo que una culpa existencial saludable es también aquella que nos alerta sobre cierto potencial interior que debemos desarrollar y expresar pero, con un profundo entendimiento y decisión personal. En este nivel somos saludables, de otra manera y sin darnos cuenta podemos desarrollar en el mismo tema una forma neurótica de culpa que primero nos ponga a la defensiva y con el tiempo nos lleve a una minusvalía de auto estima limitándonos la vida.
En este punto es claro que una chica Trans, como cualquier otra persona, puede tener sentimientos de culpa saludables o neuróticos, lo grave de estos sentimientos es que afectarán entre otras cosas, su mas intensa vivencia y forma de expresión humana,
La expresión de su identidad genérica.
Algunos sentimientos de culpa pueden ser materia del estilo de vida como un todo y no directamente relacionados con la identidad o la expresión genérica. Una vida restringida y no desarrollada, común y prevaleciente en nuestra sociedad, deja a la persona llena de culpas; en cambio una vida con culpas constructivas, basada en el desarrollo del talento, los intereses y participación activa en nuevas experiencias, libera o nivela las culpas a un saludable punto existencial.
La identidad genérica de una persona esta íntimamente relacionada al proceso de una vida llena.
Por otro lado, siento que mi vida es mas completa por que me doy permiso para expresar y no negar mi identidad femenina. Si yo me niego este aspecto de mi existencia me voy a sentir culpable, pero tengo que reconocer que fue un sentimiento de culpa frente a la pseudo cultura sexual, el que me llevó a reconocer sinceramente mi identidad genérica, basculante por ahora, entre lo femenino y lo masculino.
Cuando una chica Trans se niega sus actitudes y comportamientos genéricos, incongruentes con su sexo biológico, va a sentir culpa y va a sufrir intensamente por que esta siendo deshonesta consigo misma en uno de los más importantes aspectos de su personalidad.
Estos sentimientos de culpa son generados por la preocupación del que dirán en su entorno social, pero esto realmente esta relacionado con el desconocimiento de sus potencialidades y el proceso cultural impuesto en la relación género sexo, que ella piensa no se debe confundir. Según se aclaran las ideas y se reculturiza la persona, ella va aprendiendo a expresarse en diversas formas y la culpa va aminorándose hasta un nivel normal, relacionado a otros aspectos de la vida.
La chica Trans fácilmente experimenta sentimientos de culpa por que vive una constante confrontación con sus particulares opciones y experiencias de vida, pero no reconoce que esto es común a toda experiencia fuerte en la vida y que ella no puede seguir un camino de conformidad social, esta forzada a tomar decisiones cruciales si es que quiere ser honesta consigo misma. Este intenso ejercicio de libertad personal y realización es único y puede, de no llevarse a cabo racionalmente, declinar en un considerable incremento del sentimiento de culpa. Tengo que recordar que no podemos escapar a un nivel saludable de culpa existencial, pero no debemos caer en la culpa neurótica.
El más importante motor de culpa para una chica Trans es la imagen de lo que significa ser mujer o ser hombre. El hombre biológico es adoctrinado para ser hombre masculino en diversos estereotipos, e inicialmente encontrará en esa masculinidad estereotipada, la crítica inexorable de su persona femenina, caerá sin dudarlo en un profundo sentimiento de culpa producto de la confrontación socio cultural y su yo. Si esta culpa se reprime, el resultado es una neurosis. Se debe llegar a una respuesta constructiva a este conflicto de identidad, mediante un profundo conocimiento de la dinámica de las identidades genéricas, personales y sociales.
IDENTIDAD SOCIAL CONTRA EXPERIENCIA INTERIOR
El entendimiento de las relaciones entre la identidad social y la experiencia interior ayuda a entender la dinámica de la culpa. El proceso de socialización se inicia en la infancia, cuando la persona esta desarrollando su identidad, la que definitivamente lo acomodará en su entorno o ambiente. Para ganar seguridad y relación inter-personal, cada uno asimila una identidad social. Esta identidad es el reflejo de como la sociedad percibe la realidad y no es necesariamente paralela a nuestra experiencia individual, auto realización, percepción y vida.
Aquí aparece la primera división de conciencia. Dios como lo sé. Por un lado desarrollamos una persona pública, una máscara y por el otro desarrollamos un mundo interior, una experiencia privada que defendemos a sangre y fuego por que es nuestra propia vida. En este proceso nos inculcan que las reglas sociales son inmutables, nos hacen creer que las arbitrarias y cambiantes reglas sociales son sin tiempo. Mas grave aún en lo relativo a la identidad genérica, la máscara es modelada de acuerdo al reflejo social de masculinidad de ese momento, vituperando generalmente la interior, fuerte y sensitiva persona real; persona que seguirá un difícil pero seguro camino de realización en la realidad genérica que le toque, acompañado o no de una neurosis y con un final feliz o trágico.
La conciencia sigue su camino, como y por que no se sabe y este, será divergente en nuestro caso de la máscara social, de hecho el YO SOY es mucho mas diverso, rico, fuerte y paradójico que el SER SOCIAL. La creencia que nuestro interior debe ser paralelo a nuestra persona social siempre motiva a la persona en formación a condenar algunos aspectos de su yo, y la culpa temprana es el resultado.
La salud psicológica y la madurez, creo que residen en un diálogo constante entre nuestra identidad interior y nuestra identidad social; también creo que si no hay lugar para la aceptación de nuestra identidad interior, se produce una división de conciencia igual a una guerra civil que destruye ambas partes.
Hay entonces, algunas conclusiones respecto a la culpa que pienso deben ser evaluadas.
La culpa es un aspecto de nuestra vida y no debe ser interpretada como algo malo o patológico.
La culpa invita a descubrir y alerta; acompaña a la libertad y a la responsabilidad personal según cada uno busca realizar su potencial y sus limitadas pero amplias posibilidades de vida. Aquí es evidente la dificultad de una persona con género basculante frente a las responsabilidades comunes del sexo-género socializado y único.
La culpa crece según se restringe el estilo de vida. Para la chica Trans, la represión de su feminidad es una fuente de culpa, pero según crece su aceptación, la culpa migra y crece asociada a términos de sentido de libertad, responsabilidad y facultad de escoger. Ambos caminos deben ser analizados y equilibrados para no partir ni desembocar en formas patológicas de culpa.
Hay que recordar que la culpa hace daño cuando restringe la vida o, se escapa de ella.
La culpa a veces resalta un conflicto entre la experiencia personal y la persona social, la negación de este conflicto normal y sus sentimientos de culpa relacionados nos llevará indefectiblemente a una forma patológica de culpa, léase neurosis. En nuestro caso es mejor aprender más sobre la realidad del género, analizando nuestra experiencia interior y buscando una personalidad saludable mediante el constante diálogo entre la máscara y el YO. Finalmente podemos optar por un equilibrio social basado en la máscara, pero siempre y cuando estemos claros del daño que esto nos hace y como mitigarlo.
No debemos culpar a los demás por nuestros propios sentimientos de culpa, por que la culpa es una forma de auto juzgamiento. El intento de evadir nuestra responsabilidad por nuestra culpa nos va a llevar a un estado de neurosis. Es mejor ser diferente, expresar mi individualidad y valorarme en términos de logro social o intelectual que condenarme por ser una chica Trans. Si creemos que es eterna e inmutable la prescripción de como debe aparecer y comportarse cada sexo biológico, podemos caer en la imposibilidad de resolver el conflicto entre nuestra creencia religiosa o social y nuestra realidad interior. La verdad es que todo esto es tan ambiguo que nadie esta dispuesto a admitir nada, todo esta en estudio, mucho se ha dicho y falta por decir.
Además mucho se dice acerca de la culpa pero pocos la enfrentan racionalmente y difunden la forma y camino de combatirla cuando ella no es objetiva y la culpa esta limitando y destruyendo a personas interiormente o potencialmente bellas, mediante la auto restricción a moldes absurdos que se auto imponen como un castigo por culpas también absurdas, es decir que la culpa establece moldes que limitan la libertad personal y hasta la privada; incluso dentro de comportamientos sociales aceptados, ... esto es muy triste.
Espero que estas pocas reflexiones ayuden a otros
como me han ayudado a mi.
Gina |
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